Capítulo 1: "Es Eli, no Elizabeth"
Había un Miller en la tienda.
Frote mis ojos varias veces esperando que fuera una ilusión causada por las pocas horas de sueño que he tenido esta semana o por el estrés de los examenes y los entrenamientos pero al volver a abrirlos él seguía ahí.
-En serio, Eli, tienes que escuchar esta canción.
Ignoro la mano tendiendome uno de los auriculares de Sierra y me escondo detrás del mostrador.
-Entiendo que puede no gustarte pero tampoco hace falta que me hagas el avestruz. -murmura enfadada.
-Agáchate. -agarro la manga de su jersey y tiro de ella a mi lado.
-Esta claro que la delicadeza no es lo tuyo.
Asomo la cabeza por encima del mostrador y compruebo donde está. Parece entretenido observando los botes de pintura.
-Austin Miller esta en el pasillo de los botes de pintura. -le digo a Sierra.
-¿Un Miller? -asiento con la cabeza-. ¿Qué hace uno de esos en esta tienda? Pensaba que solo les importaba el fútbol.
-¡Eh! El fútbol no tiene nada de malo. -protesto.
Las dos comenzamos a discutir entre nosotras, asi es como funciona nuestra amistad, las dos somos demasiado cabezotas por lo que casi siempre acabemos discutiendo pero aún así nos apoyamos la una a la otra en todo momento. Hubo un tiempo en el que solo nos teníamos la una a la otra.
-Perdon, ¿Hay alguien por ahí? -la campanita de encima del mostrador suena.
Sierra me mira como preguntando que quiero hacer, no hay manera de escapar asi que suspiro y me levanto forzando una sonrisa.
-Buenas tardes, señorita. -saludo.
Austin abre los ojos sorprendido, si, yo tampoco te esperaba aquí me gustaría decir, ya es bastante malo tener que verte todos los días en el instituto.
-¿Elizabeth? ¿Qué haces tu aquí? -pregunta asustado-. Me estas acosando ¿verdad?
Pongo los ojos en blanco.
-Que mas quisieras que yo acosandote, tengo cosas mejores que hacer y es Eli, no Elizabeth.
-Practicar no será porque cada día juegas peor, cualquier día el entrenador te sienta toda la temporada en el banquillo. -se ríe y mirandose en el espejo del mostrador se pasa una mano por el pelo.
Me resulta imposible mantener el enfado cuando lo veo poner caras mientras se mira en el espejo, es demasiado ridículo.
-Creo que te has equivocado de tienda. -señalo a la puerta-. Puede que vendamos pintura pero no tinte para el pelo.
-¡Soy rubio natural y lo sabes! -protesta y se sonroja.
Sierra se cruza de brazos sobre el mostrador jugueteando con una de sus pulseras de pichos.
-Vas a pagar o no. -le dice a Austin.
Austin coloca las cosas y las voy pasando por la caja registradora.
-Asi que... ¿Trabajais aqui? -nos pregunta mirando a los lados.
-La tienda es de mi madre. -le explico mientras paso unos pinceles por el lector de códigos-. Algunas tardes trabajo después de clase para ayudarla.
-Yo acompaño. -Sierra sonríe complice.
Austin asiente y me entrega el dinero, después le paso la bolsa. Cando nuestros dedos se rozan me agarra la mano y acerca su rostro al mío.

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The Miller boys
RandomElizabeth es buena persona, inteligente y su familia tiene dinero, todo sería perfecto sino fuera por un pequeño detalle. Ella ama el fútbol y siempre ha sido juzgada por ello. En su instituto el fútbol no es considerado un deporte muy femenino. Bur...